Bienvenid@s a mi Blog!!

Hola a tod@s!!:

Bienvenid@s a mi Blog. En él voy a hablar de niños, de psicología y salud, así como de impresiones personales y opiniones que deseo compartir.


También quiero hacer listas de recursos a los que todos podais acudir en busca de información. Pondré vídeos, enlaces, documentos...


¿Por qué voy a hablar sobre la infancia? La respuesta es sencilla. Creo que tenemos mucho que aprender de los niños y creo que hay demasiada información en los libros, universidades, Internet, etc... que no tiene en cuenta al niño y a sus necesidades y que no respeta su desarrollo natural. La mayoría de la información que hay se enfoca desde la perspectiva del adulto. Creo que hay que dejar al niño ser niño, aceptar y vivir el proceso del crecimiento con paciencia y apoyo incondicional. No podemos pretender que un niño se comporte como un adulto.

Por eso, pienso que los adultos somos los que muchas veces creamos problemas en los niños que en realidad no tienen.

Espero que tod@s opineis y que aprendamos juntos.

Saludos!!!

Patricia Gallardo.
patriciagallardo@gmail.com
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Psicóloga especialista en atención temprana.
Psicomotricista.
Educadora de masaje infantil por AEMI.
Enfermera.


domingo, 1 de abril de 2012

Habilidades de una enfermera

Hola a tod@s!:


Hoy  me gustaría hablaros de algo que las enfermeras leemos en los libros, en los apuntes de la universidad, que nos dicen los profesores, pero que luego en la práctica clínica no se da. Me refiero a las habilidades que necesita una enfermera para serlo.


Nos enseñan muchas teorías de lo que decía tal o cual autor, y eso está muy bien, pero yo como enfermera necesito saber qué hacer cuando tengo un paciente delante y veo que sufre y no sé que decirle. Y esto no lo pone en ningún libro, porque depende de la situación. ¿pues menuda solución, verdad? 


Bueno, el hecho de que seamos personas y nuestro cerebro sea tan complejo, nos lleva a que cada persona pasa por una situación única, porque cada paciente tiene su historia personal, sus miedos, sus necesidades, sus debilidades y sus fortalezas. Y ahí es donde está la enfermera para dedicar unos minutos a su paciente. Porque será él el que nos diga lo que necesita para sentirse mejor.


He oído decir a las enfermeras: no tenemos tiempo, tenemos muchos pacientes y no podemos pararnos media hora con cada uno, y es cierto, estamos saturadas. Pero tal vez, no tengamos que estar media hora con cada paciente (ojalá pudiéramos hacerlo y todo iría mucho mejor).


La persona que acude al centro de salud o va a un hospital o a una consulta tiene dudas, miedo, se siente indefenso porque no sabe lo que le van a hacer o lo que va a suceder. Y esta, creo que es la clave de todo. Necesita que le escuchemos, le atendamos y le calmemos.


Para mí, las dos habilidades básicas que hacen que una enfermera lo sea de verdad son dos: escucha y empatía. ¿Y eso qué es? Porque lo hemos leído mil veces.


1º)  Llamar al paciente por su nombre. No es el pesado de la habitación 104, ni el del trasplante de hígado, es una persona y tiene nombre y si no hacemos esto ya le estamos deshumanizando y quitando su identidad.


Presentarnos. Sé que es algo básico y obvio, tan básico que no lo hacemos y ahí ya empezamos mal. Entramos a la habitación, hacemos lo que nos toca porque tenemos prisa, le dejamos con la palabra en la boca y nos vamos. 


Porque imaginaros, si voy a contarle mis intimidades a un desconocido o a desnudarme o que me haga cosas que me causen dolor y me invadan, me gustaría al menos que esa persona me llamase por mi nombre, me preguntase cómo estoy y me dijera que ella es María, la enfermera y que va a estar a mi lado para que me sienta mejor.


No digo que todas las enfermeras lo hagan así, pero lo he visto muchas veces y es una tristeza.


3º) Explicarle lo que va a pasar. La información justa y necesaria, sin abrumar, es imprescindible para disminuir la ansiedad del paciente que no sabe lo que va a suceder y eso le crea una sensación de ser vulnerable y de no poder hacer nada. Debemos hacer partícipe al paciente de lo que va a pasar, no dejarle a la deriva perdido. Él es el protagonista y se merece y tiene derecho a saber.


4º) Preguntarle sus dudas. ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?


5º) Ponernos en su lugar. No arreglamos lavadoras. Tratamos con personas. Le ayudamos. Y resulta que van a un sitio donde les van a tocar, pinchar, auscultar, desnudar, etc... Todos ellos, procedimientos que invaden y que hacen sentir incomodidad y nerviosismo. Y ya no digo nada, si el paciente está en cuidados intensivos, o tiene cáncer o le van a operar. 


Esto es la empatía. ¿Cómo me sentiría yo en su lugar? ¿Tendría miedo? ¿Cómo me gustaría que me tratasen? Y no dar nada por hecho. Preguntarle al paciente cómo se siente. No es un pesado que nos cuenta su vida o que es un quejica. Es alguien que sufre y necesita ser escuchado. 


Y si no sabemos qué decirle, no decir nada. No siempre hay que dar consejos. La mirada, asentir, cogerle la mano, tocarle el hombro, una sonrisa o decir: estaré cerca si me necesitas, basta. No tenemos que decir siempre algo, porque hay veces que no podemos decir nada. Simplemente estar, acompañar.


Somos enfermeras. No sólo tomamos tensiones, pinchamos, curamos heridas, ayudamos en las operaciones, ponemos sondas... Eso son técnicas y con el tiempo, todos aprenderemos a hacerlas. Pero la calidad humana sobresale por encima de todo lo demás y es por eso por lo que nos recordarán los pacientes. Por un trato amable, por una mano amiga, por una sonrisa, por estar ahí. Eso es ser enfermera.


Besos.
Patricia.


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