Bienvenid@s a mi Blog!!

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Bienvenid@s a mi Blog. En él voy a hablar de niños, de psicología y salud, así como de impresiones personales y opiniones que deseo compartir.


También quiero hacer listas de recursos a los que todos podais acudir en busca de información. Pondré vídeos, enlaces, documentos...


¿Por qué voy a hablar sobre la infancia? La respuesta es sencilla. Creo que tenemos mucho que aprender de los niños y creo que hay demasiada información en los libros, universidades, Internet, etc... que no tiene en cuenta al niño y a sus necesidades y que no respeta su desarrollo natural. La mayoría de la información que hay se enfoca desde la perspectiva del adulto. Creo que hay que dejar al niño ser niño, aceptar y vivir el proceso del crecimiento con paciencia y apoyo incondicional. No podemos pretender que un niño se comporte como un adulto.

Por eso, pienso que los adultos somos los que muchas veces creamos problemas en los niños que en realidad no tienen.

Espero que tod@s opineis y que aprendamos juntos.

Saludos!!!

Patricia Gallardo.
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Psicóloga especialista en atención temprana.
Psicomotricista.
Educadora de masaje infantil por AEMI.
Enfermera.


viernes, 26 de septiembre de 2008

Tu hijo es una buena persona, por el Dr. Carlos González


Tu hijo... es una buena persona, por Dr. Carlos González

Fecha: 16. 10. 2005

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las o­ndas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema. Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

Tu hijo es generoso

Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!

Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

Tu hijo es desinteresado

Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere? La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés? El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

Tu hijo es valiente

Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

Tu hijo sabe perdonar

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

Tu hijo sabe ceder

Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro.

Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.

Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

Tu hijo es sincero

¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

Tu hijo es buen hermano

Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.

Tu hijo no tiene prejuicios

Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.

Tu hijo es comprensivo

Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

La semilla del bien

Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

Autor: Dr. Carlos González, pediatra

Carlos González

¿Quién es Carlos González?
Sus libros me han encantado. ¡Me parece todo tan lógico! Gracias a él, he cambiado mi forma de ver a los niños, les comprendo mejor, incluso cambió mi forma de trabajar con ellos en terapia, obteniendo mejores resultados y sobre todo, el cariño que te regalan cuando haces algo bueno por ellos.
Espero que esta información os ayude al menos a plantearos otras opciones y a mirar más allá de nosotros mismos. Aquí os dejo una breve reseña sobre este pediatra y una lista de su obra.

Carlos González Rodríguez (Zaragoza, 1960), doctor en pediatría y autor de varios libros sobre crianza infantil.

Biografía

Licenciado en medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, se formó como pediatra en el Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona.

Es fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna. Miembro del Consejo de Asesores de Salud de La Leche League International. Asesor de la Iniciativa Hospital Amigo de los Niños (UNICEF). Especialista en lactancia materna por la Universidad de Londres.
Ha impartido, desde 1992 hasta el momento, más de 100 cursos sobre lactancia materna para profesionales sanitarios. Ha traducido diversos libros sobre el tema, además de ser responsable del consultorio sobre lactancia materna de la revista “Ser Padres”.

Es uno de los máximos exponentes en los países de habla hispana en métodos no conductivos, conocidos como crianza con apego.

En la actualidad ha publicado varios libros sobre alimentación, lactancia y educación para la infancia.

Obra

Mi niño no me come (1999)
Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor (2003)
Manual práctico de lactancia materna (2004)
Un regalo para toda la vida, guía de la lactancia materna (2006)

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Qué es la crianza natural?

A propósito de la web que os he recomendado: www.crianzanatural.com, os quería hablar de este concepto para que todos lo conozcáis: La crianza natural.

Más adelante pondré una lista de libros relacionados con este tema, aunque mi página en general está muy vinculada a esto.

¿Qué es Crianza Natural?


La idea de Crianza Natural viene del inglés "Attachment parenting". Es un término acuñado por el Dr. William Sears (www.askdrsears.com) que describe una manera de relacionarse entre un padre o madre y su hijo o hija. La relación o tal vez deberíamos llamar, interrelación, entre los dos hace que, como dijo D.N. Winnicot , un niño no existe como ente autónomo, sino como un conjunto del cual forma parte : él y su madre o cuidadora. El sentimiento de unión con el bebé es tan fuerte que la madre se siente incompleta si no está con el bebé, es decir, que deja de ser un individuo autónomo para formar parte de este conjunto. Estar en armonía con su bebé es uno de los sentimientos más plenos que un padre nunca puede imaginar.

La explicación que vamos a dar es un compendio de ideas expresadas por el propio Dr Sears y por otros escritores. Es básicamente una filosofía de trato con nuestros hijos. No siempre se siguen todos los conceptos y técnicas, sino que cada familia sabe adaptarlos a su vida diaria según lo necesita.

La crianza natural es la educación respetuosa y empática que fomenta los cimientos para una confianza y comunicación entre los padres e hijos. Algunos de los fundamentos de CN son llevar al crio en brazos, amamantar a demanda, destetar al ritmo que quiera la niña, la cama familiar y la mutua empatía. Estas acciones permiten satisfacer las necesidades que todos los niños tienen de contacto físico, nutrición y cariño. Cuando el bebé da una señal, como una expresión facial o un gesto, significando una necesidad, la madre, como conoce estas pistas, responde incluso antes de que llore, conociéndose más cada día.

La crianza natural promueve la educación instintiva en beneficio de la niña. El contacto inicial, casi constante, hace de esta relación la base de la confianza de los padres en sus decisiones. La marca diferenciadora de la crianza natural es la profunda dedicación y compromiso de los padres respecto a sus hijos. El esfuerzo en crear una confianza y respeto mutuo entre los críos y sus padres es fundamental. La proximidad de los padres con sus hijos hace que aquello que ellos necesiten sea satisfecho tan pronto y plenamente como sea posible o deseable. Es muy importante que los niños se sientan a gusto con ellos mismos y su mundo.

Con CN también hay un equilibrio entre las necesidades de los padres e hijos, entre el dar y tomar, lo que el adulto desea y lo que debe dejar de lado, al menos los primeros años. Hay un amplio espectro entre las necesidades del bebé y los deseos de la vida de “padres sin hijos”. La decisión de dónde se sitúa la posición de los padres es muy personal. CN tiende hacia satisfacer las necesidades de los hijos primero, dependiendo de la edad, con un respeto hacia todos los miembros de la familia. Al fin y al cabo, la infancia es muy corta y con CN muchos sacrificios dejan de serlo para convertirse en hechos entrañables.

Los padres que practican CN creen que los niños no lloran para manipularles, sino para comunicar una necesidad física o emocional. Por eso no les dejan llorar sino que intentan confortarles y hacerles felices. Los padres confían que sus propios hijos sigan su propio ritmo de crecimiento. La estabilidad emocional, y la independencia de pensamiento y acción son posibles ya que sus necesidades han sido cubiertas en todo momento.

La mayoría de padres que siguen CN creen que es normal ayudar a que sus hijos se duerman. Compartir el sueño con sus hijos no es una carga sino algo precioso. Dormir en la misma cama o con la cuna al estilo “sidecar”, o sea, con uno de los lados quitados y atada a la estructura de la cama, hace que las noches sean mucho más agradables que durmiendo en habitaciones separadas. Colecho o la cama familiar es una tradición muy estudiada y discutida que muchos padres practican, por comodidad o por su facilidad, sobre todo en los padres que trabajan.

Cuando el nacimiento es lo más natural posible, la conexión con el bebé es más fácil. Cuando los padres están tranquilos, en casa, o en un centro de nacimiento, o con ayuda de una doula. Cuanto menos intervencionista sea el parto, mayor facilidad de conexión habrá con el bebé desde el primer momento. Tener a la criatura en la misma habitación de la madre en todo momento permite que se establezca la unión madre-hija más fácilmente.

Alimentar a demanda y amamantar exclusivamente, retrasando la introducción de cualquier alimento a parte de la leche materna hasta que el niño esté listo, es otra de las prácticas comunes. La asociación española de pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. Lo habitual en padres que siguen CN es dejar que los niños tomen pecho durante el tiempo que ellos quieran, destetándose a su propio ritmo, lo cual puede llevar hasta los 6 años de edad. La edad natural de destete para los humanos, según investigaciones antropológicas, se sitúa entre los 2,5 y los 6 años.

Estar atentos a los signos que indican los bebés es mucho más fácil si estos son transportados en bandoleras, en mochilas o en brazos. La calidad de la atención se consigue priorizando el tiempo dedicado a su cuidado, estando en casa, trabajando desde casa o adecuando un sistema de trabajo que permita estar al máximo con los niños. Padres solteros, o familias donde ambos padres trabajen también pueden seguir CN. Incluso es más importante en esos casos. Llevando los niños consigo a cualquier lugar y en cualquier momento, evitando separaciones.

Empezando por el contacto a flor de piel, caricias, cantar, hablar y más tarde escuchar y leerles (la academia americana de pediatría recomienda hacerlo diariamente desde los 6 meses) crea oportunidades de afecto. Jugar y hacer cualquier cosa que dé alegría a la relación y un sentido de proximidad, prolonga y profundiza la relación entre un padre y un hijo a través de la atención individual.

A medida que los niños crecen, la relación entre ellos y sus padres también. La disciplina en una familia con CN se ve en el contexto de una relación basada en la confianza y el respeto. Los padres tratan a sus hijos como ellos mismos quisieran ser tratados, y esta reprocidad de respeto, así como el modelo (enseñar por el ejemplo no por las palabras), idealmente hace que los niños quieran comportarse como sus padres quisieran. La disciplina se basa en la guía amorosa, poner límites y enfatizar el comportamiento adecuado, en lugar de enfocar energías en comportamientos negativos o inapropiados. Cualquier agresión física o verbal es completamente evitada.

En un entorno donde la niña pueda explorar libremente, donde los padres no tienen falsas expectativas en sus hijos, sino basados en su desarrollo individual, permiten el desarrollo de todo su potencial. Muchos padres en todo el mundo educan a sus hijos fuera de la disciplina gubernamental de las escuelas, permitiendo que los niños sigan sus propios instintos y curiosidades.

Lo más importante es que los padres sigan sus propias ideas y se escuchen a sí mismos y a sus hijos. Cada familia es diferente y cada situación personal requiere sus adaptaciones. Dos familias no practican la crianza natural de la misma manera, pero tienen el mismo respeto y confianza en sus hijos.

Página recomendada ----> http://www.crianzanatural.com/

http://www.crianzanatural.com/

Crianza Natural S.L. es una empresa fundada con el propósito de difundir los principios de la que se ha venido en llamar crianza natural sobre la concepción, cuidado y desarrollo de los hijos. En nuestro portal de Internet encontrarás toda una serie de consejos y artículos de acceso libre sobre el embarazo, la lactancia, la estimulación temprana y el sueño, entre otros, destinados a establecer un sólido vínculo afectivo entre padres e hijos.

Asimismo, Crianza Natural te ofrece productos naturales exclusivos difíciles de encontrar en el mercado español, como modernos pañales de tela, bandoleras para transportar a bebés, o copas vaginales para sustituir las tradicionales compresas y tampones.





Temas centrales de www.crianzanatural.com

Embarazo
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Lactancia materna
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Salud y nutrición
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Educación y crianza
Información y consejos sobre la educación de tus hijos siguiendo los principios de la crianza natural.

Sueño infantil y colecho
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Pañales de tela
En Crianza Natural te contamos toda la verdad sobre los pañales de tela y sus indiscutibles ventajas.

Estimulación temprana
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Libros recomendados
Crítica literaria sobre diferentes libros y cuya lectura Crianza Natural recomienda (o desaconseja)

Vídeos
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Recetas de cocina
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Asociación El parto es nuestro

¿Qué es El Parto es Nuestro?



El Parto es Nuestro es una asociación sin ánimo de lucro, formada por usuari@s y profesionales que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hij@s durante el embarazo, parto y posparto en España.

La Asociación El Parto es Nuestro nació para prestar apoyo psicológico a mujeres que habían sufrido cesáreas y partos traumáticos. A raíz de los testimonios que fuimos recogiendo, la mayoría relativos a cesáreas innecesarias y malos tratos durante el parto, nos decidimos a iniciar acciones para reivindicar un mayor respeto y protección hacia los derechos de las madres y los niños, modernizar el sistema de atención obstétrica español y difundir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en la atención al parto.

España es uno de los países con más retraso en la implantación de las recomendaciones de la OMS para atención al parto (unos veinte años de retraso), y esto tiene como consecuencia un incremento incesante del número de cesáreas y partos instrumentales. Sólo unos cuantos hospitales han tomado medidas para modernizar sus protocolos y adaptarlos a las normas de la OMS.

Recomiendo esta página a todo el mundo, pues da una información realmente valiosa sobre un hecho natural que hoy en día está totalmente medicalizado y sobre el que no tenemos conocimiento verdadero.

Os animo a tod@s a entrar y abrir vuestra mente!!!

video

http://www.elpartoesnuestro.es/


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