Bienvenid@s a mi Blog!!

Hola a tod@s!!:

Bienvenid@s a mi Blog. En él voy a hablar de niños, de psicología y salud, así como de impresiones personales y opiniones que deseo compartir.


También quiero hacer listas de recursos a los que todos podais acudir en busca de información. Pondré vídeos, enlaces, documentos...


¿Por qué voy a hablar sobre la infancia? La respuesta es sencilla. Creo que tenemos mucho que aprender de los niños y creo que hay demasiada información en los libros, universidades, Internet, etc... que no tiene en cuenta al niño y a sus necesidades y que no respeta su desarrollo natural. La mayoría de la información que hay se enfoca desde la perspectiva del adulto. Creo que hay que dejar al niño ser niño, aceptar y vivir el proceso del crecimiento con paciencia y apoyo incondicional. No podemos pretender que un niño se comporte como un adulto.

Por eso, pienso que los adultos somos los que muchas veces creamos problemas en los niños que en realidad no tienen.

Espero que tod@s opineis y que aprendamos juntos.

Saludos!!!

Patricia Gallardo.
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Psicóloga especialista en atención temprana.
Psicomotricista.
Educadora de masaje infantil por AEMI.
Enfermera.


domingo, 27 de enero de 2013

El espejo en el que se miran los niños.

Hace poco he leído esta frase:

"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN, PREOCÚPATE PORQUE TE OBSERVAN TODO EL DIA "




Y he pensado en escribir este post, en relación a lo que observo en mi trabajo con los niños y sus padres.

Cada día vienen padres que me plantean dudas sobre lo que sus hijos hacen o no hacen. 

- "Mi hijo no come trocitos".
- "Mi hijo no tiene horarios en la comida".
- "Mi hijo está gordo"
- "No hace deporte"
- "Contesta mal"
- "No come verduras"

y podríamos seguir así durante muchas líneas.

Pues bien, lo que muchos padres no se preguntan es qué imagen proyectan ellos en sus hijos. Es decir, qué hacen ellos, cómo se comportan o qué no hacen.

Seguramente esos padres no coman verduras, no les pongan trocitos a sus hijos para que prueben comidas nuevas, no tienen horarios de comidas, de sueño ni de muchas cosas, no hacen deporte, gritan a sus hijos o se ponen muy nerviosos.

Los niños aprenden por observación y aprenden de sus padres. Los adultos somos el modelo de los niños. 

Si los padres no tienen horarios, ¿cómo esperan que sus hijos los tengan?
Si no hacen deporte, ¿cómo esperan enseñarles que el deporte es bueno y que lo hagan?
Si comen grasas, fritos, no comen verduras, ¿cómo quieren que sus hijos coman variado?

Plantearse esto supone un ejercicio de introspección, de "mirarse" dentro, de hacer una valoración de nuestros comportamientos.

Las relaciones familiares se retroalimentan, es decir, lo que hace "A" repercute en "B" y lo que hace "B" repercute, a su vez, en "A". 

Así que, si yo como adulto, cambio un comportamiento, por muy sutil que me parezca, el comportamiento de mi hijo también cambiará.

Muchas veces, los problemas cotidianos que se plantean, podrían resolverse de esa manera. Lo que pasa es que todos debemos hacer un esfuerzo por cambiar. No es sólo el hijo el que tiene que cambiar, ni mucho menos, es toda la familia la que tiene que hacerlo.
Por eso, llevar al niño a terapia sin implicación de la familia, no funciona.

Tú eres el espejo en el que se mira tu hijo. Eres su modelo a imitar.

Un saludo.
Patricia.

sábado, 26 de enero de 2013

Coger al bebé en brazos siempre que llore. Artículo del ABC.


Los expertos recomiendan a las madres que hagan caso omiso a la manida crítica: «no cojas tanto al niño que lo malcrías»

Día 26/01/2013 - 02.12h



La mayoría de las imágenes que reflejan la idea de una maternidad son mujeres con hijos en brazos. Resultaría bastante chocante ilustrar un texto sobre crianza, bebés, amamantar… con una imagen de una mujer cruzada de brazos y su hijo acostado en un carrito... mientras llora. Enseguida nos preguntaríamos qué problema ilustra esa imagen. De manera inconsciente tenemos asumido que los brazos de una mamá es el espacio ideal donde los bebés y no tan bebés, descansan, se acurrucan, dormitan, están plácidos.
Sin embargo si preguntamos a mujeres madres cuántas veces han escuchado la manida frase: «no lo cojas tanto en brazos que lo acostumbras» muchas, con toda probabilidad, nos contarán que «muy a menudo». Y es que parece que haya una conspiración en contra de los más indefensos; los bebés. Es como si se hubiese tornado en dogma de fe que cogerlos en brazos, efectivamente, los malcría, los vicia.
Habría que preguntarse seriamente qué significan esos conceptos o también preguntar de dónde han salido esas ideas tan poco cercanas a la realidad. Póngase en situación: viernes noche, película en el sofá tranquilamente después de una larga semana, sentada con su pareja. Suponiendo que esté usted a gusto con esa pareja (y los bebés lo están con sus mamás), ¿preferiría que su pareja le cogiese de la manoy de vez en cuando le dedicase un arrumaco o, por el contrario,preferiría la frialdad de cada uno en un sofá y bien apartados?

Relación idílica

Si la relación es buena, es de cariño, los abrazos son bienvenidos. En el caso de los niños y muy especialmente de los bebés, la relación con sus madres es idílica, de hecho no hay fisuras. No han tenido el tiempo de la desilusión que tenemos los adultos. Por eso los niños necesitan brazos, abrazos, amor, caricias. Y estos signos de cariño ni malcrían ni crean vicio. ¿Le crea a usted vicio abrazar a su pareja?, ¿Si su marido le diera besos cada mañana de buenos días o de buenas noches le diría que lo espacie en días alternos para evitar futuros males? Entonces,¿por qué esa frialdad con los niños que son, precisamente, los que menos entienden y atienden a esas normas sociales? Si usted llora desconsolada porque está triste prefiere que su pareja la abrace y le diga que todo saldrá bien o por el contrario aceptaría de sumo gusto que esperase a que usted se calme sola? ¿Cómo es posible que lo que en adultos vemos bien y natural en bebes/niños lo veamos como una manera de malcriar?
Hemos preguntado al conocido pediatra Carlos González, autor, entre otros libros de Bésame Mucho (Temas de Hoy) un fantástico manual que explica pormenorizada y científicamente el porqué los cachorros de los humanos necesitan tanto de los brazos y, además, por qué todos (todos) los niños piden brazos: «Porque los necesitan. Por lo mismo que se abrazan los amigos y se besan los enamorados. Los seres humanos tenemos necesidades afectivas, necesitamos la presencia física, la atención y el contacto físico de los seres queridos. Y esa necesidad es particularmente intensa en la primera infancia, porque los niños pequeños no pueden sobrevivir sin sus padres. Vienen al mundo con el instinto de relajarse felices en brazos de su madre, y de llorar desesperados cuando su madre se aleja».
Una madre generalmente viene acompañada del instinto que complementa al del bebé y ése es el de atender sus necesidades (generalmente en forma de llanto), sin embargo muchas madres se encuentran con un terrorífico muro: las críticas. Muchas son las que, presionadas por el entorno que les rodea dejan de atender a su bebé cuando llora como ellas quisieran y en contra de lo que su instinto les dice: cogerlos en brazos, achucharlos, consolarlos, acunarlos. ¿Qué hacer frente a esas críticas? Desde luego obviarlas, y, como dice Carlos González, «por suerte apenas nadie dice ya esas tonterías pero si las escuchamos, obviarlas, nadie puede obligarnos a no querer a nuestros hijos».

Beneficio psicológico

Muchas veces para demostrar la defensa de alguna práctica se recurre a los estudios científicos. En este caso se podría tratar de reunir factores psicológicos que lo aconsejaran y preguntándoles al afamado pediatra nos dice tranquilamente: «¿Qué es un beneficio psicológico? Los padres están a gusto, los bebés también, ¿hace falta algo más?». A veces la lógica aplastante supera con creces cualquier tesis sesuda basada en miles de experimentos.
Pero, por si alguna madre (padre) todavía quisiera tener alguna argumentación que le parezca válida de cara a las críticas que cree que no puede o no sabe combatir, siempre puede decir que los niños que están en brazos mucho tiempo tienen menos cólicos y lloran menos, y eso sí está demostrado. Preguntamos a Carlos González si esta teoría es cierta y nos la confirma: «En general, los niños que van todo el tiempo colgados de sus madres (es decir, la mayor parte de los niños del mundo) lloran muy poco. Es lógico. No tienen muchos motivos para llorar».
Es importante resaltar dos aspectos: el importante dato de que la mayoría de los niños del mundo van casi siempre en brazos, ya que la costumbre de llevarlos en carritos es nueva, propia de las sociedades muy modernas y llenas de prisas donde la quietud y la calma han pasado a segundo plano. Por otro lado, es muy importante reseñar algo muy obvio, pero no por ello menos importante: si la persona que más te quiere del mundo constantemente te besa y te abraza, ¿qué motivos tendrías para llorar?
Curioso cómo las cosas sencillas han ido progresivamente cambiando con los años y perdiendo su razón de ser. La próxima vez que te lo cuestiones, recuérdalo: cógelo en brazos, sí, sigue tu instinto. No lo estás haciendo mal, muy al contrario, estás creando con algo tan sencillo como abrazar, un ser humano lleno de seguridad. La seguridad de que alguien tan importante como su madre lo quiere y lo protege.

Emociones desde la infancia



video



En este capítulo de Redes, Elsa Punset habla de cómo el origen de las emociones tienen lugar en la primeros años de vida y de las diferencias que hay entre criarnos en un entorno seguro de otro que no lo es, en relación a la vivencia de nuestras emociones y de la configuración de nuestra personalidad.

En unos pocos minutos, podréis daros cuenta del poder de la inteligencia emocional y de generar emociones positivas.


Si quieres ver el capítulo completo de Redes (Aprender a gestionar las emociones), puedes hacerlo desde aquí: https://youtu.be/q-KkdMrAz-8


Un saludo.
Patricia.

Fotos de partos

Si queréis ver fotos de partos realmente espectaculares, os invito a visitar la página de una fotógrafa especializada en este tipo de fotografía. 

Para nada son fotos desagradables (lo digo por si alguno piensa en ello mientras está leyendo esto). Al contrario, son fotos muy respetuosas y que muestran la belleza de este momento.

La llegada al mundo desde diferentes perspectivas.
Un saludo.
Patricia.









Frases-mitos en la crianza


Navegando por Internet, he encontrado esta imagen que me parece realmente significativa sobre lo que escuchamos acerca de la crianza de los bebés. 

Por desgracia, a todos nos suenan estas frases, porque en algún momento todos las hemos escuchado y, de tanto oirlas, muchas personas creen que son "verdades incuestionables". 

En la consulta de enfermería escucho muchas de estas frases y lo peor es cuando estas frases se dicen como grandes verdades por parte de los profesionales. Los padres se marchan pensando que, si las dice un profesional, serán verdad.

Ahí las dejo. Cada uno que piense o se cuestione lo que quiera. 

Un saludo.

Patricia.





martes, 22 de enero de 2013

Guión de vida. Eric Berne.

El guión de vida es un concepto acuñado por Eric Berne: sería una especie de plan que elaboramos en la infancia de manera inconsciente, influidos por las figuras de referencia (especialmente padres y tutores) y que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida.

Independientemente de que eso sea así de un modo exacto y preciso, sí que me parece útil rescatar la idea de guión de vida de modo que nos ayude a entender por qué actuamos como lo hacemos. Todos hemos recibido, en mayor o menor medida y con un impacto más o menos grande, mensajes de lo que era o debía ser la vida por parte de las personas que estaban a nuestro cuidado. Y no son mensajes casuales, sino creencias y valores repetidos una y otra vez. Y no sólo verbalmente, sino también a través de los comportamientos que veíamos y del lenguaje corporal de esas personas. Una mirada de desaprobación de nuestra madre podía bastar para que no tocáramos algo.

Vamos a poner un ejemplo. Imaginemos que hemos nacido en una familia en que nuestro padre era abogado, o médico o alguna otra profesión liberal que suela conllevar bastante dedicación. Desde pequeños nuestro padre nos ha resaltado los valores del trabajo y le hemos visto dedicar a él numerosas horas. Incluso le hemos visto sacrificar tiempo libre por sus “obligaciones”. ¿Realmente pensáis que eso no tendrá influencia sobre el niño? Es posible que ese niño sea a su vez abogado, o médico o tal vez ingeniero y desarrolle una carrera profesional exitosa. La pregunta es ¿es suyo ese guión de vida o es heredado?
Puede parecer que estoy hablando de algo intangible, de las influencias normales que todos hemos tenido, pero la clave está en cuáles de nuestros potenciales y habilidades nos han permitido desarrollar y cuáles no. Pues entre todas esas partes desaprobadas, puede estar nuestra verdadera esencia, ese yo que a veces lucha por salir. La pregunta pertinente aquí es si estás viviendo tu verdadera vida o tal vez, sin darte cuenta, estás viviendo la vida de “otro”. Una pregunta difícil de responder pues te obliga a bucear en tu verdadero yo y descubrir quién eres realmente. Y saber así, si eres el guionista de tu vida o estás siguiendo un guión ajeno.


¿De quién es el guión que vives?



Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres les convierten en ranas.
Eric Berne


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