Bienvenid@s a mi Blog!!

Hola a tod@s!!:

Bienvenid@s a mi Blog. En él voy a hablar de niños, de psicología y salud, así como de impresiones personales y opiniones que deseo compartir.


También quiero hacer listas de recursos a los que todos podais acudir en busca de información. Pondré vídeos, enlaces, documentos...


¿Por qué voy a hablar sobre la infancia? La respuesta es sencilla. Creo que tenemos mucho que aprender de los niños y creo que hay demasiada información en los libros, universidades, Internet, etc... que no tiene en cuenta al niño y a sus necesidades y que no respeta su desarrollo natural. La mayoría de la información que hay se enfoca desde la perspectiva del adulto. Creo que hay que dejar al niño ser niño, aceptar y vivir el proceso del crecimiento con paciencia y apoyo incondicional. No podemos pretender que un niño se comporte como un adulto.

Por eso, pienso que los adultos somos los que muchas veces creamos problemas en los niños que en realidad no tienen.

Espero que tod@s opineis y que aprendamos juntos.

Saludos!!!

Patricia Gallardo.
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Psicóloga especialista en atención temprana.
Psicomotricista.
Educadora de masaje infantil por AEMI.
Enfermera.


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jueves, 31 de marzo de 2016

Obligar a los niños a dar besos

Eres pequeño y estás en el pueblo porque es verano. Vacaciones!!!

Y estás correteando tan feliz, sintiendo la libertad... Pero hoy viene de visita la tía María, que es un señora que no te gusta porque tiene unas gafas muy gordas, huele raro, grita mucho y tiene bigote y siempre te intenta espachurrar muy fuerte. Y tú no quieres porque te invade (esa palabra aún no la sabes porque eres muy pequeño, pero sí tienes ese sentimiento de sentirte invadido... y no te gusta). 

Total, que viene María y tu madre te dice: Dale un beso a la tía!!!! ¿No quieres? Sí, sí, TIENES QUE darle un beso. No seas MALEDUCADO. Y tú que te resistes porque no entiendes por qué tienes que besar a alguien por obligación si no quieres y, para ser sinceros, te da bastante reparo el contacto físico con ella. 

Tienes dos opciones:

1) Darle un beso a la señora que no para de gritar emocionada. Todos contentos... menos tú. Todos se sienten bien... menos tú, que no entiendes nada y te sientes mal y confundido.

2) No le das el beso. Tú te sientes bien porque lo que haces concuerda con lo que sientes... pero el resto no. Porque no has hecho lo que esperaban de ti. Ya la has liado. Te han llamado maleducado y malcriado. Como eres pequeño, terminas normalmente dandole el beso porque te imponen mucho los mayores y más si son tus padres, porque ellos son los que "aprueban" lo que haces y así, te sientes querido. 


Vinka Jackson, madre, psicóloga y autora del libro “Mi cuerpo es un regalo” afirma que para los niños es fundamental aprender sobre sus preferencias y límites, pero esto no sólo es para su autocuidado durante la niñez, sino que es la base de todo el ejercicio del consentimiento en la juventud y cuando se es adulto.
No todos los niños tienen la misma capacidad de reacción, por lo tanto, tienen el derecho a que sus ritmos sean respetados y a expresarse en el momento que lo deseen.
Por otro lado, Jackson manifiesta que los pequeños tienen la libertad de decidir cómo relacionarse y las formas en cómo lo hacen con las demás personas. La psicóloga pone a reflexionar a los padres de familia y población en general al afirmar que: “a nosotros los adultos nadie nos obliga a besar y abrazar a personas que no queremos. Ese mismo respeto lo merecen los niños”.
El rol de los más grandes es velar por el cuidado de los más pequeños. Es alentarlos para que vayan encontrando su estilo de vínculo. ¡No se les puede obligar! En todo caso, los padres son los más aptos para proporcionarles un abanico de opciones. Pero, siempre es recomendado consultarles las maneras en las que se sienten más cómodos a la hora de saludar a sus abuelos, tíos, primos, hermanos o personas que no conocen. Promover que ellos descubran sus capacidades es vital. Refuerza eso en ellos.
“Si un padre obliga a su hijo, él puede asimilar que sus derechos no existen. Es decir, creerá que no tiene poder de elección, que su cuerpo no es tan suyo y que estará sometido a lo que digan sus progenitores”, comenta Jackson.
Los niños tienen  derecho a explorar sus límites. Están en la libertad de decir “no” cuando quieran. A expresar lo que sienten. Aunque sean seres que apenas están acumulando experiencia de vida, también tienen importancia.

¿Por qué no debemos obligar?
– Por respeto. Su cuerpo es suyo y los niños deben decidir cómo demostrar el afecto y a quién. Además, cada niño es un mundo y hay que respetar el carácter de cada uno. Hay niños más abiertos, otros más tímidos, algunos son más cariñosos que otros….y todos son igual de especiales y maravillosos.
– Porque a mi no me gustaría que me lo hicieran. Yo no hago lo que no me gustaría que me hicieran, es muy simple.
– Porque para ellos un beso es un beso. No olvidemos que los besos de los niños son demostraciones de afecto de verdad, no como los dos besos de saludo convencional de los adultos que no significan nada para nosotros. Cuando ellos te dan un beso, realmente te están dando un beso, para ellos es un acto de intimidad y no un acto social.
– Porque los niños pueden “saltarse” esas incomodidades sociales.
– Para evitar el abuso. Todos los expertos indican que los niños que son obligados a besar y abrazar en contra de su voluntad pueden ser más vulnerables a un abuso porque no están acostumbrados a decir NO a un contacto físico no deseado con un adulto.
“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”, dijo Irene van der Zande, cofundadora y directora ejecutiva de Kidpower Teenpower Fullpower International (Poder total de niños y adolescentes), una organización sin fines de lucro especializada en enseñar seguridad personal y prevención de la violencia.


¿Mi hijo querrá dar besos algún día?
En este tema de los besos, como en muchos otros de crianza, hay que tener paciencia y esperar.
Lo normal es que con la edad, los niños vayan viendo que nosotros saludamos con besos y empiecen a adaptarse a las normas sociales, con lo que acaben dando besos al saludar igual que nosotros.
Mientras tanto, mucha paciencia y ponerle humor al asunto con los adultos pesados que no entienden que no hay que obligar a un niño a dar un beso.
¿Cuestión de educación? 
Sí, usualmente somos educados con los adultos alrededor, pero con los niños somos tremendamente maleducados. ¿A tu marido le extenderías los brazos a la fuerza y lo lanzarías en brazos de una señora a darle abrazo y beso para quedar bien??
Claro que es importante saber socializar, saber saludar, saber convivir, pero esas cosas se aprenden, no se obligan, si vives con unos padres que saludan, que se despiden, que son amables y atentos con los demás, los niños lo terminan copiando,aprenden por imitación, sin necesidad de “enseñarlos” a la fuerza.
Otro punto, para los niños pequeños un extraño es un extraño, es alguien a quien hay que ver con desconfianza, sí, nosotros lo conocemos aunque teníamos años o meses de no verlo, pero con los niños es diferente, el no acercarse a un extraño es cuestión de supervivencia.

¿Eso significa dejarlos ser unos maleducados??

Por supuesto que no, ¿cómo aprende un bebé o un niño a socializar? observando cómo socializan sus mayores desde la seguridad de los brazos de su mamá, o junto a alguien de confianza, donde ve cómo nos saludamos, cómo conversamos, las atenciones que tenemos con los demás, y poco a poco los niños empiezan a encontrarles sentido a nuestras costumbres, y por imitación lo irán haciendo.
Los niños no son algo de lo que podemos disponer para quedar bien, son personas, con derechos, con un cuerpo que les pertenece y que debe respetarse. Los modales se aprenden con el ejemplo y a respetar se aprende siendo respetados.

Besar no debe ser, bajo ninguna circunstancia, una obligación.
Un saludo.
Patri.




sábado, 20 de septiembre de 2014

Te acompaño

En el parque hay una niña que tiene miedo a cruzar un puente. 
Es un puente inestable, largo, que desata los miedos de esa niña. 
Aparece una persona que le dice: "Tú puedes, yo te acompaño", y le da mano. 
Entonces, en la cara de la niña se dibuja una sonrisa y cuando consigue llegar al final del puente dice: "lo he conseguido". 
Un triunfo personal tan grande, tan importante para su autoestima. 
Hay veces que necesitamos ayuda para hacer algo que es difícil para nosotros. 
Ayuda para confiar, para continuar, para seguir. 
Pedir ayuda no es de débiles sino de valientes. 






Gracias. 
Patri.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La importancia del contacto físico.



Nacemos indefensos
Al nacer con solo el 25% de nuestro cerebro desarrollado, el humano es el cachorro más frágil e indefenso de la naturaleza. Es el que más depende de su madre y de su padre para sobrevivir, crecer y llegar a adulto. El bebé nace con las habilidades imprescindibles para su supervivencia, para que se establezca el vínculo madre hijo y para facilitar la futura relación de apego con su madre y con su padre.
Y, por otro lado, el 75% del cerebro del ser humano se va a desarrollar en los 2-3 primeros años. Ahora sabemos que el trato que haya recibido durante esa etapa tan sensible será muy importante en el desarrollo de su cerebro.
Cómo es un bebé
Los bebés se pasan mucho tiempo dormidos o adormilados y, cuando están despiertos, inquietos o llorando. Pero de tanto en cuanto les sorprendemos alerta, prácticamente inmóviles, atentos a lo que pasa a su alrededor. En alerta tranquila se ha comprobado que los recién nacidos conocen a su madre por su olor y por su voz desde antes de nacer. Ven muy bien de cerca, y buscan (y necesitan) intercambiar miradas con la persona que les cuida. Son capaces de devolver un gesto o una sonrisa. Necesitan sentirse protegidos, calientes y necesitan el alimento. Para ello, conviene que estén pegados a su madre (y a su padre) día y noche. Los bebés que están en contacto permanente con su madre o su padre duermen más tranquilos y sólo lloran cuando están enfermos.
Vínculo afectivo
El vínculo madre-hijo o padre-hijo (vínculo afectivo) son los lazos emocionales que se establecen entre la madre y su hijo (o entre el padre y su hijo) que capacitan a los padres para que se sacrifiquen para el cuidado de su hijo. Es un instinto biológico que garantiza la supervivencia y promueve la replicación y la protección de la especie. Es algo, por tanto, inconsciente. No se provoca, sino que ocurre. No es el amor materno-filial.
Contacto precoz
La primera hora parece tener gran importancia en el establecimiento del vínculo afectivo. Tras el trabajo del parto, madre e hijo están en alerta tranquila, pendientes de lo que pasa a su alrededor.
Si se le deja boca abajo en contacto piel con piel entre los pechos desnudos de su madre, poco a poco el recién nacido va reptando hacia los pechos mediante movimientos de las extremidades. Pone en marcha los reflejos de búsqueda y succión de su puño (que conserva el olor del líquido amniótico). Huele la piel de su madre (que huele como su puño) y se dirige hacia la areola (que reconoce por su color oscuro y por su olor). Nota el pezón en su mejilla y, espontáneamente, comienza a succionar.
En el posparto inmediato aumenta la sensibilidad de la piel de la areola y del pecho de la madre. El contacto de su hijo piel con piel en esa zona da lugar a un aumento de la secreción de oxitocina. Es la hormona del comportamiento maternal, que contribuye al acceso de amor hacia el bebé. La madre, con un pico de oxitocina, en alerta, sintiendo a su hijo tan deseado reptar, lamer y succionarla y que la mira fijamente con esos ojos tan abiertos, embelesado. El establecimiento del vínculo afectivo es un momento mágico.
Si, por lo que sea, ha tenido que ser separado precozmente de su madre, aun están a tiempo de establecer el vínculo madre-hijo. Porque cada vez que madre e hijo disfrutan del contacto piel con piel, la madre segrega oxitocina. El bebé pondrá todas sus habilidades en marcha para agarrarse al pecho y para acabar mirando a su madre a los ojos. Y se ha comprobado que pasa lo mismo cuando es el padre el que disfruta del contacto piel con piel con su bebé.
El bebé disfruta enormemente del contacto piel con piel tanto si la madre va a amamantarlo como si le va a alimentar con biberones, tanto en el posparto precoz como en cualquier otro momento. Los bebés, en contacto con la piel de su madre o de su padre se tranquilizan si están inquietos. Se sienten protegidos, seguros, calientes, amados. Ambos, madre y bebé, necesitan ese contacto. Necesitan que la madre experimente el pico de oxitocina y que se vincule estrechamente con su hijo. El bebé no mamará, pero buscará la mirada de su madre y se quedará embelesado mirándola con esos ojos que son todo pupila.
Apego y crianza
La relación de apego son los lazos emocionales que el bebé desarrolla con su madre y, más tarde, con su padre. Va construyéndose día tras día y mes tras mes durante la infancia.
El apego se puede definir como la regulación madre-bebé de las emociones con el fin de lograr un desarrollo emocional normal. Los bebés son sociables por naturaleza. Dependen de los demás para sobrevivir. Como afirmó Winnicott “Un bebé no puede existir solo, sino que es esencialmente parte de una relación”. El bebé no sabe controlar ni regular sus emociones. No sabe qué es lo que siente o la emoción que experimenta. A través de las respuestas de la madre a sus necesidades, el bebé aprende a autorregularse. Dependiendo de cómo haya sido criado, poco a poco se va forjando su carácter.
El cerebro derecho, en el que radican el instinto, las emociones y la comunicación no verbal, predomina en el niño durante los primeros 2-3 años. Para comunicarnos con nuestros bebés, deberíamos dejarnos llevar por nuestras emociones e instintos. El llanto de su hijo ocasiona en la madre una respuesta innata de cogerle en brazos, de calmarle y de atenderle. Los consejos tipo “si le coges en brazos, le vas a malcriar”; “déjale llorar, que no es malo que llore” van totalmente en contra del instinto maternal y obstaculizan el establecimiento de una relación de apego seguro del bebé con su madre.
Los adultos que han disfrutado de una relación de apego seguro con su madre son personas más cálidas, más estables desde el punto de vista emocional. Tendrán relaciones íntimas más satisfactorias, más positivas. Están más integradas socialmente y tienen perspectivas coherentes de sí mismos. En contra de lo que siempre se ha dicho, tener al bebé en brazos, e incluso dormir con él, lo hace más independiente el día de mañana. Una relación de apego seguro le aporta las armas emocionales adecuadas para una buena adaptación y relación social. Una relación de apego seguro es el mejor regalo que se puede hacer a un hijo.
El adulto independiente ha sido un bebé totalmente dependiente y, posteriormente, un niño autónomo. Durante el primer año de vida no hay que educar a los niños. Hay que cuidarlos, atender a sus necesidades, tenerlos en estrecho contacto para que se sientan calientes, seguros y protegidos.
Fecha de publicación: 2-12-2012
Autor/es:

sábado, 26 de enero de 2013

Coger al bebé en brazos siempre que llore. Artículo del ABC.


Los expertos recomiendan a las madres que hagan caso omiso a la manida crítica: «no cojas tanto al niño que lo malcrías»

Día 26/01/2013 - 02.12h



La mayoría de las imágenes que reflejan la idea de una maternidad son mujeres con hijos en brazos. Resultaría bastante chocante ilustrar un texto sobre crianza, bebés, amamantar… con una imagen de una mujer cruzada de brazos y su hijo acostado en un carrito... mientras llora. Enseguida nos preguntaríamos qué problema ilustra esa imagen. De manera inconsciente tenemos asumido que los brazos de una mamá es el espacio ideal donde los bebés y no tan bebés, descansan, se acurrucan, dormitan, están plácidos.
Sin embargo si preguntamos a mujeres madres cuántas veces han escuchado la manida frase: «no lo cojas tanto en brazos que lo acostumbras» muchas, con toda probabilidad, nos contarán que «muy a menudo». Y es que parece que haya una conspiración en contra de los más indefensos; los bebés. Es como si se hubiese tornado en dogma de fe que cogerlos en brazos, efectivamente, los malcría, los vicia.
Habría que preguntarse seriamente qué significan esos conceptos o también preguntar de dónde han salido esas ideas tan poco cercanas a la realidad. Póngase en situación: viernes noche, película en el sofá tranquilamente después de una larga semana, sentada con su pareja. Suponiendo que esté usted a gusto con esa pareja (y los bebés lo están con sus mamás), ¿preferiría que su pareja le cogiese de la manoy de vez en cuando le dedicase un arrumaco o, por el contrario,preferiría la frialdad de cada uno en un sofá y bien apartados?

Relación idílica

Si la relación es buena, es de cariño, los abrazos son bienvenidos. En el caso de los niños y muy especialmente de los bebés, la relación con sus madres es idílica, de hecho no hay fisuras. No han tenido el tiempo de la desilusión que tenemos los adultos. Por eso los niños necesitan brazos, abrazos, amor, caricias. Y estos signos de cariño ni malcrían ni crean vicio. ¿Le crea a usted vicio abrazar a su pareja?, ¿Si su marido le diera besos cada mañana de buenos días o de buenas noches le diría que lo espacie en días alternos para evitar futuros males? Entonces,¿por qué esa frialdad con los niños que son, precisamente, los que menos entienden y atienden a esas normas sociales? Si usted llora desconsolada porque está triste prefiere que su pareja la abrace y le diga que todo saldrá bien o por el contrario aceptaría de sumo gusto que esperase a que usted se calme sola? ¿Cómo es posible que lo que en adultos vemos bien y natural en bebes/niños lo veamos como una manera de malcriar?
Hemos preguntado al conocido pediatra Carlos González, autor, entre otros libros de Bésame Mucho (Temas de Hoy) un fantástico manual que explica pormenorizada y científicamente el porqué los cachorros de los humanos necesitan tanto de los brazos y, además, por qué todos (todos) los niños piden brazos: «Porque los necesitan. Por lo mismo que se abrazan los amigos y se besan los enamorados. Los seres humanos tenemos necesidades afectivas, necesitamos la presencia física, la atención y el contacto físico de los seres queridos. Y esa necesidad es particularmente intensa en la primera infancia, porque los niños pequeños no pueden sobrevivir sin sus padres. Vienen al mundo con el instinto de relajarse felices en brazos de su madre, y de llorar desesperados cuando su madre se aleja».
Una madre generalmente viene acompañada del instinto que complementa al del bebé y ése es el de atender sus necesidades (generalmente en forma de llanto), sin embargo muchas madres se encuentran con un terrorífico muro: las críticas. Muchas son las que, presionadas por el entorno que les rodea dejan de atender a su bebé cuando llora como ellas quisieran y en contra de lo que su instinto les dice: cogerlos en brazos, achucharlos, consolarlos, acunarlos. ¿Qué hacer frente a esas críticas? Desde luego obviarlas, y, como dice Carlos González, «por suerte apenas nadie dice ya esas tonterías pero si las escuchamos, obviarlas, nadie puede obligarnos a no querer a nuestros hijos».

Beneficio psicológico

Muchas veces para demostrar la defensa de alguna práctica se recurre a los estudios científicos. En este caso se podría tratar de reunir factores psicológicos que lo aconsejaran y preguntándoles al afamado pediatra nos dice tranquilamente: «¿Qué es un beneficio psicológico? Los padres están a gusto, los bebés también, ¿hace falta algo más?». A veces la lógica aplastante supera con creces cualquier tesis sesuda basada en miles de experimentos.
Pero, por si alguna madre (padre) todavía quisiera tener alguna argumentación que le parezca válida de cara a las críticas que cree que no puede o no sabe combatir, siempre puede decir que los niños que están en brazos mucho tiempo tienen menos cólicos y lloran menos, y eso sí está demostrado. Preguntamos a Carlos González si esta teoría es cierta y nos la confirma: «En general, los niños que van todo el tiempo colgados de sus madres (es decir, la mayor parte de los niños del mundo) lloran muy poco. Es lógico. No tienen muchos motivos para llorar».
Es importante resaltar dos aspectos: el importante dato de que la mayoría de los niños del mundo van casi siempre en brazos, ya que la costumbre de llevarlos en carritos es nueva, propia de las sociedades muy modernas y llenas de prisas donde la quietud y la calma han pasado a segundo plano. Por otro lado, es muy importante reseñar algo muy obvio, pero no por ello menos importante: si la persona que más te quiere del mundo constantemente te besa y te abraza, ¿qué motivos tendrías para llorar?
Curioso cómo las cosas sencillas han ido progresivamente cambiando con los años y perdiendo su razón de ser. La próxima vez que te lo cuestiones, recuérdalo: cógelo en brazos, sí, sigue tu instinto. No lo estás haciendo mal, muy al contrario, estás creando con algo tan sencillo como abrazar, un ser humano lleno de seguridad. La seguridad de que alguien tan importante como su madre lo quiere y lo protege.

Frases-mitos en la crianza


Navegando por Internet, he encontrado esta imagen que me parece realmente significativa sobre lo que escuchamos acerca de la crianza de los bebés. 

Por desgracia, a todos nos suenan estas frases, porque en algún momento todos las hemos escuchado y, de tanto oirlas, muchas personas creen que son "verdades incuestionables". 

En la consulta de enfermería escucho muchas de estas frases y lo peor es cuando estas frases se dicen como grandes verdades por parte de los profesionales. Los padres se marchan pensando que, si las dice un profesional, serán verdad.

Ahí las dejo. Cada uno que piense o se cuestione lo que quiera. 

Un saludo.

Patricia.





domingo, 30 de septiembre de 2012

Lo absurdo de "enseñar a dormir al bebé", por el Dr. Estivill.

Estivill se desmonta él solito con un nuevo libro, disculpando sus absurdas teorías y método sobre el sueño infantil. El daño ya está hecho y muchos padres creen a pies juntillas lo que este hombre dice. 

Aquí teneis un artículo que os recomiendo.


http://www.sermamas.es/el-bebe/estivill-se-desmonta/

En la entrevista siguiente  http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?id=9446, Estivill dice:


He leido el libro "Duérmete niño", y tengo la duda de a qué edad se debe empezar a aplicar el método que propone. En un recién nacido con lactancia materna a demanda, ¿cómo es posible conjugarla con el método?
Recientemente hemos publicado el libro 'A dormir', que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en 'Duermete niño' eran para los niños a partir de los tres años que tenían el denominado 'insomnio infantil por hábitos incorrectos'. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro 'A dormir' explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.
                                ___________________________

Vaya, vaya, ahora resulta que su método es aplicable a partir de los 3 años, para niños con "insomnio infantil por hábitos incorrectos" (qué será eso). Y que respeta la lactancia materna? Los ritmos del bebé? Umm, cómo cambia de opinión este señor... qué extraño.

O sea, no maltrates a tu hijo hasta los 3 años, pero a partir de ahí, puedes usar el conductismo radical como si de una rata de laboratorio se tratase.

Ni de bebé, ni con 3 años, ni con 15. Señor, evolucione por favor, que son muchos padres los que están confundidos y hacen lo que pone en un libro de instrucciones para bebés cuando no saben que hay más opciones en la vida.

Propongo, para criar a un niño, tirar el reloj a la basura, despojarse de teorías, actuar con el corazón, con cariño y haciendo caso a esa sabiduría natural que creo que aún nos queda. 

¿O es que los animales tratan con crueldad a sus cachorros? Creo que no.

No me extrañaría que publicasen un libro sobre "Enseña a tu hijo a caminar". Pocas cosas quedan ya por aconsejar en el mundillo de super-expertos de la infancia. 

Dejemos a los niños ser niños y empecemos a comprender su desarrollo. Nos irá mejor y no sufriremos tanto.

Gracias.
Patricia.

martes, 8 de mayo de 2012

Vídeo: Monty Python. El milagro del nacimiento.

Los geniales cómicos Monty Python hicieron un vídeo donde relatan "El milagro del nacimiento". No deja de ser absurdo, pero es tan absurdo como lo que está ocurriendo actualmente en los hospitales españoles con los partos para nada respetados y la mala atención a la mujer.


Aunque aquí está en clave de humor, que cada uno saque sus conclusiones.


Besos,
Patricia.

martes, 10 de abril de 2012

Vídeo: ¿Qué es una matrona? Visión de los niños.


Os presento un vídeo precioso que han elaborado desde la Asociación El Parto es Nuestro, asociación de parto respetado. --> http://www.elpartoesnuestro.es/

Es un vídeo en el que los niños dan su visión de lo que es una matrona y un parto.

Se lo dedico a todas las mujeres que van a ser madres y a las que lo han sido, por ser tan valientes y a las matronas (y aquí recuerdo a mi amiga Made con mucho cariño).

Saludos,
Patricia.

viernes, 24 de febrero de 2012

Asociaciones de crianza


Las asociaciones de crianza son uno de los marcos de relación más activos y útiles para las familias que han decidido dar a sus hijos una infancia sin azotes ni gritos. En España hay cada vez más y muchas de ellas mantienen páginas y foros activos donde las familias pueden libremente acudir para ampliar sus recursos, informarse y conocer las experiencias de otros padres y madres.

Save the Children


Comenzaré con Save the children, una organización de ámbito mundial que lucha contra las peores formas de maltrato a la infancia, pero que también tiene un claro posicionamiento contra el maltrato físico y ofrece recursos muy interesantes para educar a los hijos de manera respetuosa y dialogante.

Asociaciones de ámbito nacional

Ya, centrándonos en la crianza sin azotes, destaco el gran trabajo de la Asociación Criar con Apego, una asociación que realiza la mayoría de sus actividades en Málaga, pero que da sostén a familias de toda España.
En esta misma línea está la Asociación nacional Criar con el Corazón, que ofrece un activo foro de familias y recursos en su web, Kanguras y la Red Canguro, una asociación que fomenta la crianza de apego y se centra sobre todo en la importancia de la fase en brazos.

Asociaciones en toda España


En cada región española, desde hace cinco años, se están creando nuevos grupos locales de fomento de la crianza sin azotes. Por ejemplo, destaco el gran trabajo de grupos como la Asociación Ítaca, laAsociación Ojana, ambas de Cantabria.
En Cataluña encontramos el grupo Criança amb vincl emocional (CAVE), en Canarias a la Asociación Canaria Azaral, en Bilbao Haurdun, en Castellón, OLEA y en Valencia una asociación comoAsociación SINA, que mantiene unos de los mejores blogs de este tipo que existen en España.

Asociaciones de Lactancia y Defensa de los Derechos del Nacimiento

Además, aunque trabajen en campos más específicos como son la promoción de la lactancia o de los derechos de las madres e hijos en el parto, os recomiendo además otras asociaciones que sirven para fomentar formas de crianza empáticas.
Si no encontráis en mi listado una asociación que esté cercana a vuestro domicilio y no os baste la comunicación virtual, los grupos de lactancia, que hay en casi toda España. Podéis ver algunos grupos en las páginas de la Federación Catalana de Grupos de Apoyo a la Lactancia (FEDECATA) , la Liga de la Leche Internacional en España y la Federación Española de Grupos de Apoyo a la Lactancia(FEDALMA).
Además, la Asociación El Parto es Nuestro, la Asociación Dona Llum y la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento son también muy recomendables para temas que trascienden el parto y el nacimiento pues implican muchos aspectos de la crianza y el cuidado de las necesidades de los niños.

Grupos fuera de España

Ya hablamos en otro tema de la gran pujanza que tienen las Asociaciones de Crianza de Apego en todo el mundo, pero en este listado quiero incluir algunas páginas en habla española que realizan actividades presenciales y virtuales en América.
Destaco la página Familia Libre, desde Ecuador, de la que hemos hablado ya en Bebés y más, por la calidad de sus entrevistas, conferencias y por el libro de lactancia que recientemente realizaron con las aportaciones de los lectores.
Además, y con gran admiración, destacaré, para terminar, el trabajo de mi querida Lety Jiménez, fundadora de Criando Creando, a quien también hemos presentado anteriormente en Bebés y más, y que lleva la filosofía de una crianza sin azotes a México con un éxito creciente.

Las asociaciones de crianza

La enorme ayuda que las asociaciones de fomento de la Crianza de Apego pueden ofrecer a las familias es una de las cuestiones que considero más importantes a tener en cuenta por los padres que deciden buscar formas de educar a sus hijos sin azotes. Con este repaso espero haberles ofrecido un recurso por donde empezar a buscar la más adecuada a sus necesidades y os invito a compartir con nosotros otras asociaciones que puedan ser de ayuda.

lunes, 23 de enero de 2012

El "síndrome de la cuna con pinchos"

El "síndrome de la cuna con pinchos"


Muchas mamás y papás cuentan que su hijo se despierta llorando cada vez que intentan dejarlo en la cuna. Es lo que yo llamo el “síndrome de la cuna con pinchos“. El bebé ha estado jugando y mirándolo todo desde nuestros brazos. La tarde cae y estamos cansados. Lo bañamos, todo va bien, disfrutamos de ese momento. Le damos su última toma del día, acariciándolo, embelesados con su mirada. Cuando deja de mamar o acaba su biberón su cara refleja una plenitud y paz que va más allá del estómago lleno. Parece tan relajado, tan dulce. Es feliz. Nos sentimos reconfortados.

Y llega la hora de ponerlo a dormir. Esperamos para estar seguros a que esté profundamente dormido, acunándolo. Nada lo disturba. Es el momento. Sigilosos vamos a su habitación. Y lo dejamos lentamente en su cunita, con la luz suave, en silencio. Pero apenas roza su espalda el colchón nuestro angelito se despierta y empieza a quejarse. Si insistimos en la idea de dejarlo en la cuna, grita y llora. Parece que el simple gesto de ir a dejarlo durmiendo no lo hubieramos hecho con suficiente suavidad. Parece que la cuna quema o se le clava en la espalda. No lo soporta. ¿Le pasa algo malo?
Nuestro bebé tiene el muy extendido “síndrome de la cuna con pinchos“. Pero lo que le pasa no es nada grave, ni tampoco su cunita tiene nada de malo materialmente hablando. Nuestro bebé no quiere que lo dejemos durmiendo allí y lo dice muy claramente. Pero ¿cómo es que percibe perfectamente el gesto de depositarlo en el mullido colchoncito si estaba profundamente dormido? Parece que tiene un radar. Y es que lo tiene.
El bebé ha pasado nueve meses en movimiento en el seno de su madre. Está acostumbrado a ser suavemente mecido, a olernos, a escuchar nuestro corazón. Se siente así seguro y en paz, protegido. Cuando nace todo cambia, y aunque durante el día tenga todos los brazos que quiera, por la noche los padres esperamos que se conforme en su cuna silenciosa y quieta. Pero no todos los niños aceptan esto. Y eso es muy normal.
A pesar de estar dormidos los bebés tienen una fase de sueño profundo (REM) corta y en cambio pasan casi todas sus horas dormidos en fases superficiales (No-REM) que les permiten, como mecanismo de supervivencia, reaccionar ante cualquier cambio desagradable o potencialmente peligroso. Que sus padres los separen de su cuerpo les hace saltar como si tuvieran un resorte. No lo hacen para fastidiarnos, ni para chantajearnos. Simplemente es que los bebés humanos son así y necesitan nuestro contacto para sentirse seguros y felices.
Gritan pues tienen miedo, no quieren que nos alejemos, estar separados supone que sus mecanismos de supervivencia entren en alerta y nos avisen de que los estamos dejando olvidados. Ellos no saben que en casa están seguros, todavía son seres emocionales e instintivos y viven como vivían los humanos desde hace millones de años. Pensemos en ellos como monitos. Los monitos duermen con sus madres, entre su cuerpo, calentitos y seguros.
Si los bebés humanos, desde que existe el ser humano, no hubiesen reclamado ir pegados a sus madres y dormir a su lado habrían terminado comidos por algún depredador. Nos habríamos extinguido como especie. Así que ellos, tan chiquitos, siguen actuando como lo que son, crias de mamífero incapaces de moverse por si mismas, y menos aún de huir de un carnívoro. Si los dejamos gritan: ¿que haces mamá? ¿donde vas? ¡No me dejes aqui que me comerá el lobo!
Si vuestro bebé padece el “síndorme de la cuna con pinchos“ tener presente cual el mensaje que nos están lanzando con sus lloros ayuda mucho a no desesperarse y a empatizar con ellos. No hay que preocuparse. Está perfectamente sano y el “sindrome de la cuna con pinchos” es un síntoma de salud. Podemos estar tranquilos. Nuestro bebé es un pequeño humano muy preparado para sobrevivir gracias a millones de años de aprendizaje de la especie.
bebe dormidoUna solución sencilla es no llevarlos a la cuna. La mayoría de los bebés siguen durmiendo profundamente si continúan en brazos. Pero claro, nosotros tenemos que cenar y hacer algunas cosas todavía. Si no podemos irnos también a dormir a la vez que ellos, cosa que de todos modos a las mamás les viene muy bien para poder sobrellevar una noche de tomas nocturnas, hacernos con un foulard es una solución muy sencilla, que nos permitirá movernos por casa, y con suerte sentarnos y cenar. Si el niño sigue dormido es que es lo que necesita para descansar mejor.
Otros bebés no aceptan estar en su cuna en otra habitación pero si los dejamos en un capazo en el salón siguen dormidos y no les molesta ni la luz ni los ruidos siempre que no sean estridentes. Al fin y al cabo también dormían en nuestra tripa tan ricamente y no nos callabamos ni estabamos quietas entonces.
El colecho suele ser una estupenda opción para estas familias, permite atender los despertares nocturnos sin tener que levantarnos y recuperar el sueño con facilidad. Y el bebé sigue disfrutando de nuestro calor, olor y compañía durante el sueño, lo que les hace no sentirse inseguros por la separación. Si el bebé rechaza la cuna podemos no llevarlo a la cuna y dormir con él.
Los padres que no desean colechar por el motivo que sea tienen que armarse de paciencia y buscar el modo de transmitir al pequeño la seguridad de que estarán a su lado siempre que los necesite, abrazándolos en la cuna y tocándolos hasta que se vuelvan a dormir, tomándolos en brazos cuando lo pidan. Ganandose la confianza del bebé, que aprenderá, poco a poco, que puede descansar seguro. Nunca dejarlos llorar, así lo único que aprenderán es que no acudiremos a su llamada. Puede ser que se conformen o que caigan rendidos tras llorar, pero no habremos llenado su necesidad de compañía y apego.
Algunas soluciones intermedias son adosar la cuna a la cama grande durante un tiempo o poner una cama pegada a la cuna si está en otra habitación para acostarse al lado mientras el pequeño concilia el sueño.
Cada familia puede encontrar el mejor modo de adaptarse a la situación y respetar el proceso de su hijo. El “síndrome de la cuna con pinchos“ no es ningún trastorno, sino un modo muy natural de reaccionar los bebés y bastante común. A ellos no les pasa nada malo, sólo quieren estar a nuestro lado mientras duermen.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Aquello que decimos, por Laura Gutman

Los niños creen en los padres. Cuando les decimos una y otra vez que son encantadores, que son los príncipes o princesas de la casa, que son guapos, listos, inteligentes y divertidos, se convierten en eso que nosotros decimos que son. Por el contrario, cuando les decimos que son tontos, mentirosos, malos, egoístas o distraídos, obviamente, responden a los mandatos y actúan como tales. Aquello que los padres -o quienes nos ocupamos de criar- decimos, se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.


Los niños no tienen más virtudes unos que otros. Ahora bien, el niño no suficientemente mirado, mimado, apalabrado y tomado en cuenta por sus padres, dará mayor crédito a sus discapacidades. Y sufrirá. En cambio el niño mirado y admirado por sus padres, amado a través de los actos cariñosos cotidianos, contará con una seguridad en sí mismo que le permitirá erigirse sobre sus mejores virtudes y al mismo tiempo reírse de sus dificultades.

Si nos damos cuenta que nuestros hijos sufren, si tienen la auto estima baja, si tienen vergüenza, si se creen malos deportistas, malos alumnos, o que no están a la altura de las circunstancias, si les cuesta hablar, relacionarse, jugar con otros, si suponen que son lentos, o si son víctimas de las burlas de sus compañeros; nos corresponde accionar a favor de ellos, ya mismo. Lo peor que podríamos hacer es exigirles que asuman solos sus problemas.

Podemos nombrar aquellas virtudes, recursos o habilidades que el niño sí dispone como individuo. Por ejemplo, que es un niño que siempre dice la verdad. Que nunca traicionaría a un amigo. Que es incapaz de lastimar a otro. Que observa y comprende a los que sufren. Que es generoso y tolerante. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos seguros, felices y bien dispuestos. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos escuchado en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que asumir esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.

Extracto de un artículo del libro “Mujeres visibles, madres invisibles” de Laura Gutman

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Qué es la crianza natural?

A propósito de la web que os he recomendado: www.crianzanatural.com, os quería hablar de este concepto para que todos lo conozcáis: La crianza natural.

Más adelante pondré una lista de libros relacionados con este tema, aunque mi página en general está muy vinculada a esto.

¿Qué es Crianza Natural?


La idea de Crianza Natural viene del inglés "Attachment parenting". Es un término acuñado por el Dr. William Sears (www.askdrsears.com) que describe una manera de relacionarse entre un padre o madre y su hijo o hija. La relación o tal vez deberíamos llamar, interrelación, entre los dos hace que, como dijo D.N. Winnicot , un niño no existe como ente autónomo, sino como un conjunto del cual forma parte : él y su madre o cuidadora. El sentimiento de unión con el bebé es tan fuerte que la madre se siente incompleta si no está con el bebé, es decir, que deja de ser un individuo autónomo para formar parte de este conjunto. Estar en armonía con su bebé es uno de los sentimientos más plenos que un padre nunca puede imaginar.

La explicación que vamos a dar es un compendio de ideas expresadas por el propio Dr Sears y por otros escritores. Es básicamente una filosofía de trato con nuestros hijos. No siempre se siguen todos los conceptos y técnicas, sino que cada familia sabe adaptarlos a su vida diaria según lo necesita.

La crianza natural es la educación respetuosa y empática que fomenta los cimientos para una confianza y comunicación entre los padres e hijos. Algunos de los fundamentos de CN son llevar al crio en brazos, amamantar a demanda, destetar al ritmo que quiera la niña, la cama familiar y la mutua empatía. Estas acciones permiten satisfacer las necesidades que todos los niños tienen de contacto físico, nutrición y cariño. Cuando el bebé da una señal, como una expresión facial o un gesto, significando una necesidad, la madre, como conoce estas pistas, responde incluso antes de que llore, conociéndose más cada día.

La crianza natural promueve la educación instintiva en beneficio de la niña. El contacto inicial, casi constante, hace de esta relación la base de la confianza de los padres en sus decisiones. La marca diferenciadora de la crianza natural es la profunda dedicación y compromiso de los padres respecto a sus hijos. El esfuerzo en crear una confianza y respeto mutuo entre los críos y sus padres es fundamental. La proximidad de los padres con sus hijos hace que aquello que ellos necesiten sea satisfecho tan pronto y plenamente como sea posible o deseable. Es muy importante que los niños se sientan a gusto con ellos mismos y su mundo.

Con CN también hay un equilibrio entre las necesidades de los padres e hijos, entre el dar y tomar, lo que el adulto desea y lo que debe dejar de lado, al menos los primeros años. Hay un amplio espectro entre las necesidades del bebé y los deseos de la vida de “padres sin hijos”. La decisión de dónde se sitúa la posición de los padres es muy personal. CN tiende hacia satisfacer las necesidades de los hijos primero, dependiendo de la edad, con un respeto hacia todos los miembros de la familia. Al fin y al cabo, la infancia es muy corta y con CN muchos sacrificios dejan de serlo para convertirse en hechos entrañables.

Los padres que practican CN creen que los niños no lloran para manipularles, sino para comunicar una necesidad física o emocional. Por eso no les dejan llorar sino que intentan confortarles y hacerles felices. Los padres confían que sus propios hijos sigan su propio ritmo de crecimiento. La estabilidad emocional, y la independencia de pensamiento y acción son posibles ya que sus necesidades han sido cubiertas en todo momento.

La mayoría de padres que siguen CN creen que es normal ayudar a que sus hijos se duerman. Compartir el sueño con sus hijos no es una carga sino algo precioso. Dormir en la misma cama o con la cuna al estilo “sidecar”, o sea, con uno de los lados quitados y atada a la estructura de la cama, hace que las noches sean mucho más agradables que durmiendo en habitaciones separadas. Colecho o la cama familiar es una tradición muy estudiada y discutida que muchos padres practican, por comodidad o por su facilidad, sobre todo en los padres que trabajan.

Cuando el nacimiento es lo más natural posible, la conexión con el bebé es más fácil. Cuando los padres están tranquilos, en casa, o en un centro de nacimiento, o con ayuda de una doula. Cuanto menos intervencionista sea el parto, mayor facilidad de conexión habrá con el bebé desde el primer momento. Tener a la criatura en la misma habitación de la madre en todo momento permite que se establezca la unión madre-hija más fácilmente.

Alimentar a demanda y amamantar exclusivamente, retrasando la introducción de cualquier alimento a parte de la leche materna hasta que el niño esté listo, es otra de las prácticas comunes. La asociación española de pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más. Lo habitual en padres que siguen CN es dejar que los niños tomen pecho durante el tiempo que ellos quieran, destetándose a su propio ritmo, lo cual puede llevar hasta los 6 años de edad. La edad natural de destete para los humanos, según investigaciones antropológicas, se sitúa entre los 2,5 y los 6 años.

Estar atentos a los signos que indican los bebés es mucho más fácil si estos son transportados en bandoleras, en mochilas o en brazos. La calidad de la atención se consigue priorizando el tiempo dedicado a su cuidado, estando en casa, trabajando desde casa o adecuando un sistema de trabajo que permita estar al máximo con los niños. Padres solteros, o familias donde ambos padres trabajen también pueden seguir CN. Incluso es más importante en esos casos. Llevando los niños consigo a cualquier lugar y en cualquier momento, evitando separaciones.

Empezando por el contacto a flor de piel, caricias, cantar, hablar y más tarde escuchar y leerles (la academia americana de pediatría recomienda hacerlo diariamente desde los 6 meses) crea oportunidades de afecto. Jugar y hacer cualquier cosa que dé alegría a la relación y un sentido de proximidad, prolonga y profundiza la relación entre un padre y un hijo a través de la atención individual.

A medida que los niños crecen, la relación entre ellos y sus padres también. La disciplina en una familia con CN se ve en el contexto de una relación basada en la confianza y el respeto. Los padres tratan a sus hijos como ellos mismos quisieran ser tratados, y esta reprocidad de respeto, así como el modelo (enseñar por el ejemplo no por las palabras), idealmente hace que los niños quieran comportarse como sus padres quisieran. La disciplina se basa en la guía amorosa, poner límites y enfatizar el comportamiento adecuado, en lugar de enfocar energías en comportamientos negativos o inapropiados. Cualquier agresión física o verbal es completamente evitada.

En un entorno donde la niña pueda explorar libremente, donde los padres no tienen falsas expectativas en sus hijos, sino basados en su desarrollo individual, permiten el desarrollo de todo su potencial. Muchos padres en todo el mundo educan a sus hijos fuera de la disciplina gubernamental de las escuelas, permitiendo que los niños sigan sus propios instintos y curiosidades.

Lo más importante es que los padres sigan sus propias ideas y se escuchen a sí mismos y a sus hijos. Cada familia es diferente y cada situación personal requiere sus adaptaciones. Dos familias no practican la crianza natural de la misma manera, pero tienen el mismo respeto y confianza en sus hijos.

Página recomendada ----> http://www.crianzanatural.com/

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Crianza Natural S.L. es una empresa fundada con el propósito de difundir los principios de la que se ha venido en llamar crianza natural sobre la concepción, cuidado y desarrollo de los hijos. En nuestro portal de Internet encontrarás toda una serie de consejos y artículos de acceso libre sobre el embarazo, la lactancia, la estimulación temprana y el sueño, entre otros, destinados a establecer un sólido vínculo afectivo entre padres e hijos.

Asimismo, Crianza Natural te ofrece productos naturales exclusivos difíciles de encontrar en el mercado español, como modernos pañales de tela, bandoleras para transportar a bebés, o copas vaginales para sustituir las tradicionales compresas y tampones.





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